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Curvularia sp

Con las altas temperaturas del verano, el césped se hace susceptible a enfermedades que normalmente no son consideradas un problema. Las especies de curvularia (por ejemplo: C. lunata, C. trifolii, C. eragrostidis) son normalmente patógenos débiles, pero se pueden convertir en serios patógenos en céspedes debilitados por altas temperaturas y baja humedad.

Fotografía 1: Síntomas de Curvularia en un campo deportivo de Lolium perenne (ballica).

Los síntomas de la enfermedad causada por Curvularia son más evidentes en tejidos senescentes, principalmente en las hojas. En tejido senescente, la conidia del patógeno infecta y esporula profusamente. Los síntomas inicialmente aparecen como un distintivo mosaico amarillo y verde con un patrón típico que se extiende desde la punta de la hoja hacia abajo (la parte más vieja de la hoja es su punta). Las hojas eventualmente se encojen y cambian a un color gris, excepto en el caso de Agrostis palustris en donde las hojas se tornan bronceadas, en el caso que se presenten condiciones de alta temperatura y humedad puede ocurrir una rápida infección.

Fotografía 2: Síntomas de Curvularia en un green de Bermuda variedad “Tifeagle”.

Curvularia es una enfermedad difícil de controlar debido a que se presenta cuando el césped esta bajo un stress medio ambiental severo. Practicas tales como minimizar la compactación del suelo, otorgando un mejor ambiente para el crecimiento del césped y manejo cultural apropiado (fertilidad balanceada, riego adecuado, etc) puede ayudar para lograr un césped más sano. En algunos casos el uso de fungicidas como chlorothalonil (Daconil) puede ser necesario.

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